En la última década el consumo de las bebidas espirituosas se ha estancado, experimentando un ligero retroceso. En concreto, el consumo per cápita ha experimentado un descenso cercano al 11% desde 1990. Desde el año 2001 al año 2005 el consumo decreció un 5%. Sin embargo, en ese mismo período el consumo total de las bebidas con contenido alcohólico sólo ha descendido un 3%, debido a la estabilización del vino y el aumento de consumo de cerveza.
Las bebidas espirituosas representan menos de un 30% del consumo total de alcohol puro por los consumidores españoles. La mayor parte del consumo de alcohol se produce a través de cerveza y vinos.

Los patrones de consumo en la cultura española se diferencian de los de otros países europeos, sobre todo de Europa Central y del Norte: el consumo en España es social , puesto que más del 70% del consumo se realiza en Hostelería y restauración (HORECA) frente a un consumo en el hogar con compra en establecimientos de alimentación.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el 76% de las ocasiones que los españoles salen a beber lo hacen en establecimientos de hostelería. Además, El 90% de las ocasiones de consumo se realiza con amigos, familiares o conocidos. Este hecho muestra la evidente aceptación cultural y social que el alcohol tiene en nuestro país. Es más, el 82% de las ventas de bebidas espirituosas que se realizan en España tienen lugar en los canales de hostelería y restauración.